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sábado, 12 de diciembre de 2009

TODOS NACIMOS PARA BRILLAR

"Nuestro miedo más profundo no es no estar a la altura. Nuestro miedo más profundo es que somos muy poderosos. Es nuestra luz, no nuestra oscuridad lo que más nos asusta.
El disminuirse no le sirve al mundo. No hay sabiduria en encogerse para que otros no se sientan inseguros cerca de uno.
Todos nacimos para brillar, como todos los niños. No está en algunos de nosostros, está en todo el mundo. Y al dejar que nuestra propia luz brille, inconscientemente permitimos que otros hagan lo mismo. al ser liberados de nuestro propio miedo, nuestra presencia automáticamente libera a otros..."

domingo, 26 de abril de 2009

LO DE ATRÁS QUEDO ATRÁS

Se habla mucho de las fases del mobbing pero siempre desde el punto de vista del acosador, de cómo va tejiendo poco a poco su tela de araña alrededor de su victima. Pero a mi me interesaría ahora hablar de las fases del mobbing desde el punto de vista del acosado, de sus sentimientos, de su situación física y emocional y lo más importante de su recuperación. Todo focalizado a dar esperanzas a todas esas personas que están deseando que esta pesadilla acabe y no le ven fin. Yo no soy psicóloga, ni médico, ni una institución en la materia. Sólo puedo hablar desde la experiencia personal o de lo que observo en otras compañeras de fatigas. Por supuesto no voy a hablar de tiempo, cada persona y cada caso tiene su tiempo de recuperación en relación a lo que ha vivido, porque aunque haya similitudes en muchos aspectos, cada persona vive su propia experiencia, porque eso es lo que somos personas y no números en una base de datos de cualquier estudio de una ciencia exacta. Y ya sin más preámbulos, aquí os dejo las fases del mobbing según mi propia experiencia:


1. Fase muñeca de trapo: Se caracteriza principalmente por el miedo que paraliza tu cuerpo y te deja completamente indefens@ a la voluntad del acosador. Otras características fundamentales son: Terror, miedo, no comprender qué está pasando, pérdida de memoria y de concentración, inseguridad, baja autoestima, problemas físicos como dolores y cansancio, llorar desconsoladamente, no poder hablar del tema pero tenerlo 24 horas en la cabeza, sentirte incomprendid@ y culpable.
2. Fase el vengador: Esta fase se caracteriza por el deseo de fulminar de una sola mirada a quien te ha hecho daño, pero como no puedes, saltas del llanto a comerte vivo al que tienes delante. Ira, rabia, comprendes lo que te ha pasado pero sigues sin entender cómo te han podido hacer una cosa así a ti, desconsuelo, nerviosismo, tus conversaciones se convierten en un monotema, la gente se cansa de escuchar lo mismo una y otra vez, te sigues sintiendo incomprendid@.
3. Fase pena, penita, pena. En esta los demás piensan que ya es hora de que “despiertes” y lo peor, tú también lo piensas, pero cuando mejor estás, vuelves a recaer. Tristeza, pena de mi, hipervigilancia, cambios de humor, susceptibilidad, cansancio de escucharse a uno mismo.
4. Fase superhéroe. Cualquier esfuerzo para recuperar tu vida como darte de alta o buscar trabajo para ti es una heroicidad, ya que supone un enorme esfuerzo superar el miedo a salir de tu colchoncito de seguridad que se ha convertido la baja. Para los demás es un paso normal que ya era hora que dieras y no entienden la inseguridad y el miedo que sientes.
5. Fase zero: Empezar con el trabajo es como empezar de cero, te sientes vulnerable e insegur@. Además necesitas hacer un gran esfuerzo de concentración en la actividad que llevas entre manos. Terminas agotad@ en cierta forma por la hipervigilancia. Realizas tu trabajo perfectamente, aunque pienses que eres lent@.
6. Fase lo de atrás quedó atrás. El acoso quedó lejos en tu pensamiento. En el trabajo te mueves como pez en el agua y haz adquirido unos nuevos superpoderes, el poder de descubrir “quién va de qué” de un solo vistazo.

No sé si hay más fases, ya que estoy entre la cinco y la seis. Sólo se que para salir airoso de la situación tienes que poner mucho de tu parte y no hundirte en tus pensamientos. Lo mejor es apuntarse al gimnasio o algún curso para obligarte a salir de casa y olvidar por unas horas el monotema. También es importante que cuando salgas, porque tienes que salir aunque sea a rastras, te arregles; por si te los encuentras vean que no te han destruido. Un poco de sol de vez en cuando te arreglará un poco el color ceniza de la cara y el aire secará tus lágrimas. Os mando luz, fuerza y ánimo.