El profesor
empezó su clase sosteniendo un vaso de agua.
Lo levantó
y preguntó a la clase,
“¿Cuánto
creen que este vaso pesa?”
‘¡50gms!’
.... ‘¡100gms!’ .....‘125gms’
..respondieron
los estudiantes.
“Realmente
no puedo saberlo hasta pesarlo,” dijo el profesor, “pero, mi pregunta es:
¿Qué puede
pasar si lo sostengo unos minutos?”
‘Nada’ …..los
estudiantes dijeron
‘OK, ¿Qué
podría pasar si lo sostengo una hora?’ el profesor preguntó.
‘Su brazo
podría dolerle’, dijo uno de los estudiantes
“Estás
correcto, ahora ¿Qué pasaría si lo sostengo todo el día?”
“¡Su brazo
se entumecerá, quizá tenga estrés muscular y parálisis, y seguro tendría que ir
al hospital!”
….. Dijo
otro estudiante, y todos rieron
“Muy bien.
Pero en ese
tiempo ¿El peso del vaso cambió?”
preguntó el
profesor‘No’…. fue
la respuesta
“Entonces
¿Qué causa que el brazo duela y que el músculo se estrese?”
Los
estudiantes estaban sorprendidos.
“¿Qué debo
hacer ahora para que se me quite el dolor?” preguntó nuevamente el profesor.
“¡Baje el
vaso!” dijo uno de los estudiantes.
“¡Exactamente!”
dijo el profesor.
Los
problemas de la vida son como eso.
Mantenlos
pocos minutos en tu cabeza y estarán bien.
Piensa en
ellos un largo tiempo y empezarán a doler. Mantenlos
más tiempo, y empezarán a paralizarte.
No serás capaz de hacer
Es
importante el pensar en los retos y problemas en tu vida, pero MÁS IMPORTANTE
es ‘PONERLOS ABAJO’ al final
del cada día, antes de ir a dormir.
¡De esa
manera, no tendrás estrés, despertarás bien cada día, y maneja-rás cualquier
situación o reto que se presente en tu camino!
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miércoles, 22 de febrero de 2012
viernes, 27 de marzo de 2009
¿ERES UNA ZANAHORIA, UN HUEVO O UN GRANO DE CAFE?
Una hija se quejaba a su padre acerca de su vida y cómo las cosas le
resultaban tan difíciles. No sabía cómo hacer para seguir adelante y
creía que se daría por vencida. Estaba cansada de luchar. Parecía
que cuando solucionaba un problema, aparecía otro.
Su padre, un chef de cocina, la llevó al lugar de trabajo. Allí
llenó tres ollas con agua y las colocó sobre el fuego fuerte. Pronto el
agua de las tres ollas estaba hirviendo. En una colocó zanahorias,
en otra colocó huevos y en la última colocó granos de café.
Las dejó hervir sin decir palabra. La hija esperó pacientemente,
preguntándose qué estaría haciendo su padre. A los veinte minutos el
padre apagó el fuego. Sacó las zanahorias y las colocó sobre un
recipiente. Sacó los huevos y los colocó en un plato. Coló el café
y lo puso en una taza.
Mirando a su hija le dijo: ¿"Querida qué ves"?
"Zanahoria, huevos y café" fue la respuesta.
La hizo acercarse y le pidió que tocara las zanahorias. Ella lo hizo
y notó que estaban blandas. Luego le pidió que tomara el huevo y lo
rompiera. Al sacarle la cáscara, observó que el huevo estaba duro.
Luego le pidió que probara el café. Ella sonrió mientras disfrutaba
de su rico aroma.
Humildemente la hija preguntó: "¿Qué significa esto, Padre?"
El le explicó que los tres elementos habían enfrentado la misma
adversidad: agua hirviendo, pero que habían reaccionado de manera
diferente: La zanahoria llegó al agua fuerte, dura. Pero después de
pasar por el agua hirviéndose había vuelto débil, fácil de deshacer.
El huevo había llegado al agua frágil. Su cáscara fina protegía su
interior líquido. Pero después de estar en agua hirviendo su
interior se había endurecido. Los granos de café, sin embargo, eran
únicos. Después de estar en agua hirviendo, habían cambiado al agua.
¿Cuál eres tú?, le preguntó a su hija. "Cuando la adversidad llega a
tu puerta, ¿Cómo respondes? ¿Cómo eres tú? ¿Eres una zanahoria que
parece fuerte pero que cuando la adversidad y el dolor te tocan, te
vuelves débil, y pierdes tu fortaleza? ¿Eres un huevo, que comienza
con un corazón maleable? ¿Poseías un espíritu fluido, pero después
de una muerte, una separación, un divorcio, o un despido te has
vuelto duro y rígido? Por fuera te ves igual, pero ¿Eres amargado y
áspero, con un espíritu y un corazón endurecido? ¿O eres un grano de
café? El café cambia al agua hirviente, el elemento que le causa
dolor. Cuando el agua llega al punto de ebullición el café alcanza
su mejor sabor.
De corazón, te deseo que intentes ser como el grano de café
cuando las cosas no vayan bien y puedas lograr que tu alrededor
mejore. Recuerda todo lo que te sucede en la vida es por alguna
razón, sólo necesitas descubrir su motivo y aprender de ello.
resultaban tan difíciles. No sabía cómo hacer para seguir adelante y
creía que se daría por vencida. Estaba cansada de luchar. Parecía
que cuando solucionaba un problema, aparecía otro.
Su padre, un chef de cocina, la llevó al lugar de trabajo. Allí
llenó tres ollas con agua y las colocó sobre el fuego fuerte. Pronto el
agua de las tres ollas estaba hirviendo. En una colocó zanahorias,
en otra colocó huevos y en la última colocó granos de café.
Las dejó hervir sin decir palabra. La hija esperó pacientemente,
preguntándose qué estaría haciendo su padre. A los veinte minutos el
padre apagó el fuego. Sacó las zanahorias y las colocó sobre un
recipiente. Sacó los huevos y los colocó en un plato. Coló el café
y lo puso en una taza.
Mirando a su hija le dijo: ¿"Querida qué ves"?
"Zanahoria, huevos y café" fue la respuesta.
La hizo acercarse y le pidió que tocara las zanahorias. Ella lo hizo
y notó que estaban blandas. Luego le pidió que tomara el huevo y lo
rompiera. Al sacarle la cáscara, observó que el huevo estaba duro.
Luego le pidió que probara el café. Ella sonrió mientras disfrutaba
de su rico aroma.
Humildemente la hija preguntó: "¿Qué significa esto, Padre?"
El le explicó que los tres elementos habían enfrentado la misma
adversidad: agua hirviendo, pero que habían reaccionado de manera
diferente: La zanahoria llegó al agua fuerte, dura. Pero después de
pasar por el agua hirviéndose había vuelto débil, fácil de deshacer.
El huevo había llegado al agua frágil. Su cáscara fina protegía su
interior líquido. Pero después de estar en agua hirviendo su
interior se había endurecido. Los granos de café, sin embargo, eran
únicos. Después de estar en agua hirviendo, habían cambiado al agua.
¿Cuál eres tú?, le preguntó a su hija. "Cuando la adversidad llega a
tu puerta, ¿Cómo respondes? ¿Cómo eres tú? ¿Eres una zanahoria que
parece fuerte pero que cuando la adversidad y el dolor te tocan, te
vuelves débil, y pierdes tu fortaleza? ¿Eres un huevo, que comienza
con un corazón maleable? ¿Poseías un espíritu fluido, pero después
de una muerte, una separación, un divorcio, o un despido te has
vuelto duro y rígido? Por fuera te ves igual, pero ¿Eres amargado y
áspero, con un espíritu y un corazón endurecido? ¿O eres un grano de
café? El café cambia al agua hirviente, el elemento que le causa
dolor. Cuando el agua llega al punto de ebullición el café alcanza
su mejor sabor.
De corazón, te deseo que intentes ser como el grano de café
cuando las cosas no vayan bien y puedas lograr que tu alrededor
mejore. Recuerda todo lo que te sucede en la vida es por alguna
razón, sólo necesitas descubrir su motivo y aprender de ello.
EL RATÓN Y LA RATONERA
Un ratón, mirando por un agujero en la pared ve a un granjero y su esposaabriendo un paquete.. Pensó, luego, qué tipo de comida podía haber allí..
Quedó aterrorizado cuando descubrió que era una ratonera (Trampa para
Ratones). Fue corriendo al patio de la Granja a advertir a todos: "Hay una
ratonera en la casa, una ratonera en la casa!"
La gallina, que estaba cacareando y escarbando, levanto la cabeza y dijo: "
Discúlpeme Sr. Ratón, yo entiendo que es un gran problema para usted, más no
me perjudica en nada, no me incomoda."
El ratón fue hasta el cordero y le dice: "Hay una ratonera en la casa, una
ratonera!" ...
"Discúlpeme Sr. Ratón, más no hay nada que yo pueda hacer, solamente pedir
por usted. Quédese tranquilo que será recordado en mis oraciones."
El ratón se dirigió entonces a la vaca., y la vaca le dijo "Pero acaso,
estoy en peligro? Pienso que no" dijo la vaca.
Entonces el ratón volvió a la casa, preocupado y abatido, para encarar a la
ratonera del granjero.
Aquella noche se oyó un gran barullo, como el de una ratonera a atrapando su
víctima. La mujer del granjero corrió para ver lo que había atrapado. En la
oscuridad, ella no vio que la ratonera atrapó la cola de una cobra venenosa.
La cobra picó a la mujer.
El granjero la llevó inmediatamente al hospital. Ella volvió con fiebre.
Todo el mundo sabe que para alimentar alguien con fiebre, nada mejor que una
sopa. El granjero agarró su cuchillo y fue a buscar el ingrediente
principal: la gallina.
Como la enfermedad de la mujer continuaba, los amigos y vecinos fueron a
visitarla. Para alimentarlos, el granjero mató el cordero.
La mujer no mejoró y acabó muriendo. El granjero entonces vendió la vaca al
matadero para cubrir los gastos del funeral.
"La próxima vez que escuches que alguien tiene un problema y creas que como
no es tuyo, no le prestas atención..........piénsalo dos veces".
"El que no vive para servir, no sirve para vivir"
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